Lo que nació en lo insólito

Lo que nació en lo insólito

En ellos corría la adrenalina a mil, subían por un muro aprovechando la oscuridad de la noche pero la chica miraba a todos lados al oír voces lejanas. Se desplazaban con agilidad a lo largo del muro. Reían por lo bajo entre sí logrando escabullirse entre las moradas finales de gente que duerme ahí hace más de un siglo. Jugaban con las tinieblas del lugar, provocando a las sombras y buscando espíritus perdidos. El miedo estaba latente en ellos, sus ojos estaban dispuestos a ver cualquier cosa fuera de este mundo. La opacidad de una centenaria muralla los camufló. Las estatuas cada vez más parecían moverse y seguir la pista a los chicos.

Finalmente llegaron a la sección que más escalofríos daba. Caminaron asustados expectantes a cualquier ruido o sombra que pasara corriendo entre el camposanto. Pararon las risillas. La fatiga y el temor oprimía el pecho de los dos, pero la curiosidad era aún más poderosa. Las voces de gente a lo lejos tambaleaban las piernas de la chica quien ya creía desmayar de los nervios. Dieron varios pasos más hasta un mausoleo. Aunque no habían almas en pena, susurros del más allá y ni espectros que aparecieran ante ellos, la atmósfera era aplastante.

“Vámonos de aquí. No puedo más.” -pidió la chica.

Dieron marcha atrás pero la fatiga, el miedo y la adrenalina tenía sus corazones latiendo en la garganta. Se reclinaron de un gran arco que los protegía de la vista de cualquier persona. Recobraron el aliento y emprendieron el regreso para donde mismo saltaron para entrar. Esta vez ella encabezaba el desplazamiento mientras se camuflaban entre las estatuas. De pronto no pudieron avanzar más. La presencia de personas en la cercanía les impidió salir. Ocultos los dos detrás de un árbol esperaban a que la gente se fuera. El chico se sentó en la grama pero la chica no se atrevía. Ella aún así se sentó cerca de él pero un poco más al frente para estar pendiente que la gente se fuera.

Todavía el miedo imperaba entre los dos aunque las voces del exterior les indicaran que no estaban viviendo una película de terror. La cabeza de la chica todavía le daba vueltas hasta que el silencio del chico la inquietó. Tornó su rostro hacia él, pues sólo quería verlo. Se topó con los labios de él tocando los suyos. No entendía nada lo que sucedía y quizá el tampoco. Aún impresionada no movía sus labios mientras él enloquecía en su boca. Pudo más el corazón que el asombro y tocó su cara con la barba creciente… Se dejó ir con él, sucumbió a las ganas. Como si hubiera pasado una hora besándose, por fin pararon y se miraron a los ojos. Apenas se distinguían las facciones del rostro entre la oscuridad y sonrieron con una mezcla de extrañeza por lo ocurrido. Todo eso ocurrió mientras el mar azotaba con furia cerca del camposanto, delante de estatuas ciegas, sordas y mudas, y cerca de cuerpos sin alma que ya no pueden suspirar… En el escenario más insólito. Quizá ellos no encontraron algún espíritu chocarrero o vieron alguna alma atormentada, pero sí encontraron algo más, en el lugar menos indicado pero una puerta más se les abrió.

¿Es la lucha contra el cáncer una genuina?

¿Es la lucha contra el cáncer una genuina?

Sé que estoy un poco tarde para hablar del tema, pero no puedo quedarme con la indignación. En octubre fue el mes de la prevención del cáncer de seno y veía a todos con sus camisas rosadas en solidaridad y cooperación con los pacientes de cáncer. Y no es malo, simplemente el punto es: ¿Estamos combatiendo realmente contra el cáncer? Creo que seguimos dando golpes a ciegas. La gente buena y caritativa apoya la causa, dan caminatas y cooperan monetariamente para que organizaciones sin fines de lucro inviertan el dinero recogido en costear el tratamiento a pacientes o en las investigaciones para la cura de esta plaga que nos azota. ¿Pero la lucha está surtiendo efecto? No lo creo.

Mucho se ha hablado del cannabis medicinal, ¿Acaso eso no lo consideran un avance en la medicina? Al parecer no les importa. Pero esto apenas es la punta del iceberg, ¿Saben porqué? Porque es más fácil prevenir el cáncer. Hay vasta información sobre las cosas que provocan cáncer, desde el jarabe de maíz que se usa para en los alimentos hasta el aspartamo que es un sustituto del azúcar; mientras el diabético huye de la azúcar no sabe que se está sentenciando a padecer cáncer. Tampoco olvido mencionar las cadenas de comida rápida que te venden supuestamente carne de res y papas fritas, pero pueden pasar 2 años o más y esa comida NO SE DESCOMPONE… Y si no se descompone, entonces qué demonios nos metemos en el cuerpo?? Por lo tanto, no me vengan a decir que eso no es cancerigeno.

Ah, pero entonces uno oye esto y decide comer sano. Comienzas a consumir más vegetales y frutas, cosa la cual es lo correcto. Pero no contamos con los pesticidas y conservantes que les agregan a dicho alimento. Por lo tanto, uno sigue igualmente expuesto a padecer cáncer. Al igual, las hormonas que son dadas a los pollos para hacerlos crecer más rápido, cosa la cual se ha mencionado tantas veces de que causa cáncer en los senos y el sistema reproductor de la mujer.

Hay demasiada información que puede ayudar a combatir el cáncer. Las cartas están, pero no las juegan… ¿Porqué? Porque estas organizaciones tienen una pelea floja, prefieren seguir invirtiendo en el método tradicional que mata más gente de la que cura. Si su lucha fuera genuina, donde primero irían a luchar sería protestar contra las compañías alimenticias que utilizan aditivos que son perjudiciales para el ser humano, lo saben y siguen siendo legales. Eso es lo que principalmente nos está matando, es un secreto a voces y nadie les hace frente. Entonces estas organizaciones hacen marchas en apoyo a los pacientes de cáncer, pero en realidad las compañías farmacéuticas se ríen de ellos… Los están enriqueciendo mientras la cura no aparece… Yo estoy cansada de esa pelea monga. Cuando ellos protesten contra los que están provocando esta plaga, entonces llámenme y con gusto me uno a la lucha.

Simplemente cuando ves a tus familiares morir de cáncer desde quince años hasta el presente, te das cuenta que no se han hecho grandes avances

Eres irreemplazable

Eres irreemplazable

Tu ausencia aún me parece un sueño del cual no he podido despertar.

A veces parezco haberme adaptado a la vida otra vez, pero cuando vienen nuestros familiares entonces recuerdo que faltas tú.

Entre la gente busco alguien con tu sonrisa.  Alguien con tu forma jocosa de reírte.  Y es que no, no hay persona en el mundo que se parezca a ti y me alivie el dolor de no tenerte. No me di cuenta que cuando ya la sonrisa no surcaba en tu rostro y no brotaban más risas era que ya te estabas yendo.  En silencio me dijiste un te amo dándome el último calor de tus manos.

Esta Navidad será más fría sin ti.  No te oiré cantar los villancicos mientras le cambiabas la letra.  Antes de irte le dejaste juguetes a mi hijo para que siempre te recordara, pero cuando él me pregunta por ti, le digo: Está más allá de la Luna, más atrás con Papá Dios.

¿Cómo convenzo a mi mente de que ya te fuiste?  Pues a veces me comporto como si aún estuvieras, y cuando me doy cuenta que ya no te puedo encontrar, me vuelvo a romper.

Por todos los familiares míos que han ido desapareciendo desde quince años en adelante, comprendo la riqueza del ser humano que no es por dinero.  De la riqueza del espíritu, como persona.  Es una riqueza que la tiene distinta cada persona.  Nadie puede tener una idéntica, es una riqueza que se llama esencia, es eso que los hace ser simplemente ellos.

Ella por ser simplemente ella, ahora no puedo superar que se haya ido. Porque ahora, ¿a quién le haré esa comida que tanto le gustaba? 

¿A quién le hablaré de mi irónica vida y ella comprendía y a la vez reía de mis locuras? ¿Quién traerá el pastel de cumpleaños y era el más sabroso? ¿De quién oiré las anécdotas tan dramatizadas como ella hacía?  ¿Quién me llamará por el cómico apodo por el cual me llamaba desde niña?  Ella era rica en su forma de ser y ahora que se fue ha dejado un vacío tan grande que ningún otro humano lo podrá llenar.  No hay nadie como ella, ella es Irreemplazable.

Lo que aprendí del bullying

Lo que aprendí del bullying

Pasé cuatro años de mi vida en un colegio privado de la zona metro.  Un colegio que prometía seguridad y educación de primera, al menos así se venden todos… pero todo es distinto cuando se vive allí.  La desigualdad social es uno que impera y es algo que casi nadie habla y pasa tan desapercibido.

Se ven hijos de reconocidas figuras de a televisión y política, también de gente poderosa monetariamente y por último están los hijos de padres sacrificados, que quizá por ser hijos únicos, sudan la gota gorda para que su hijo tenga una educación de “calidad”.

Éstos padres envueltos en darle lo mejor a sus niños, no se dan cuenta de la marginación social que viven quizá sus hijos… porque al menos, así lo viví yo.

Comienzan a fijarse en lo que tienes y en lo que no.  Cuando hablas sobre a qué lugares vas, se dan cuenta que no eres de su clase social.  Se percatan cuando no puedes comprar un libro que cuesta un ojo de la cara y cuando la maestra te pregunta: ¿Por qué no tienes el libro?  Bajas la cabeza y dices: Mi papá no lo consigue.  En vez de decir: Mi papá no puede pagarlo por ahora.

En fin, ahora hablando en primera persona, fui burlada por mis facciones físicas.  Me decían que era fea, que parecía judía, (sí, se aproxima al antisemitismo)… y aunque feo le dicen a cualquiera, no me dolía eso exactamente, me dolía ser excluida del grupo o del juego como si yo fuera una extraterrestre.  Para colmo, tenía una familiar que estudiaba en mi propio grupo.  En vez de defenderme, pues no, ella se unía al escarnio verbal y psicológico… más sola me sentía aún. Ya estaba harta. Un día de tantos que mi padre me llevaba a su trabajo, le dije con ojos llorosos: Papi, cámbiame de escuela.  Mi padre supo que era porque me decían fea y él sólo lo tomó tan ligero… Él no sospechaba qué realmente se movía en la olla.

En el tercer grado conocí a mi verdadera amiga.  No sólo nos unía la empatía y los gustos similares, sino que también era tan segregada como yo, ya que era burlada por ser gordita. Las dos éramos constantemente excluidas de cualquier juego o grupo, mientras los maestros y principales se hacían de la vista gorda… ¡Claro, ellos no podían reprender a los estudiantes que a sus ojos eran como billetes de 100!

Por lo tanto, mi amiga y yo nos escudábamos la una a la otra. Cuando me acosaban a mí, ella sacaba cara por mí y viceversa. Una tarde me di el gusto de insultar a la niña que acosaba a mi amiga hasta hacerla llorar, le tenía un odio irracional. Tras ella recordarle cuán fea y gorda era mi amiga, yo me le paré enfrente y le grité a todo pulmón: ¡Y tú eres más fea, porque tienes cara de macho!

La niña se ofendió tanto que su rostro cambió por completo. Y como le había gritado fuerte, la maestra lo oyó todo.

—¿Cómo te atreves a insultar a la hija de la secretaria del colegio?

Y yo exaltada le respondí: ¡No me importa!  No lo parece, y si lo fuera no andaría insultando a mi amiga.

La maestra vio a mi amiga llorando, cosa la cual se supone se diera cuenta que algo pasaba, pero no, la hija de la secretaria no hacía nada malo. Obviamente fui castigada, pero como dice el refrán, sarna con gusto no pica. 

En el último año que estuve en ése colegio, quedé absolutamente sola.  Mi amiga y yo quedamos en grupos separados. Apenas nos veíamos en el recreo, pero no era nada comparado al resto del día. Para aquel momento, ya no me importaba ser castigada. No sentía miedo a la autoridad cuando me defendía de ellos mismos. Cualquiera podía hacer conmigo lo que quisiera, hasta hacerme mierda, pero si yo alzaba mi mano en defensa, los hijos de gente con estatus y dinero eran intocables, entonces me convertí en la niñita indisciplinada y agresiva.

Una tarde mi madre me recogió del colegio y me dijo: No podemos ya pagarte el colegio, éste es tu último año ahí.  Ése día brinqué de la alegría, al fin podría salir de ahí y que ya nadie más se burlara de mi físico y mi estatus social. Pero por otro lado entristecí porque entonces mi mejor amiga quedaría totalmente sola. Luego perdí contacto con ella y me llevé muchos recuerdos de injusticias y otras barbaridades.

Me querían matricular en un colegio más barato, lo visité y me gustó, pero me invadió el miedo de ser otra vez objeto de burla. Entonces optaron por matricularme en la escuela pública. Yo sólo quería ser una niña normal, y que mi condición social no fuese obstáculo para ser respetada. Al menos pensaba que sería así, pero desconocía que siempre había vivido en una burbuja, porque los colegios siempre te aíslan de la realidad social, mientras que en la escuela pública puedes ver el mundo tal cual es.

Aquellos niños sabían que provenía de una escuela privada y mi torpeza para captar chistes de doble sentido se hicieron evidentes. Otra vez caí en el mismo ciclo, era objeto de bullying de nuevo y era burlada otra vez por mis facciones físicas.  Ya alcanzaba la pubertad y mil interrogantes aparecían en mi mente: ¿Era yo acaso un payaso del cual todos se reían y nadie respetaba? ¿De verdad yo valía menos que ellos para ser tratada peor que un perro por todos? ¿Qué tenía yo de diferente para ser tratada así?  Estaba harta de todo eso.

No me quejo de al menos una maestra sacaba cara por mí, pero la directora lo tomaba tan ligero. La situación cada vez más se agravaba y ella me dijo: Lo siento, como la directora no hace nada al respecto, pues toma tú las cosas en las manos.

Y así fue, tuve que valerme por mí sola, me respetarían a la buena o a la mala. Comencé a pelear con hembras y varones, aunque ellos me dieran más duro, pero yo no paraba de golpear por el dolor, no… Yo ganaría la pelea y me iban a tener que respetar… Estaba en total rebeldía.  Hasta que fui alcanzando mi cometido.  Fui convirtiéndome en un dolor de cabeza para la directora que ya no sabía cómo detenerme. Y sí, ya a punto de graduarme de sexto grado, ya era lo suficientemente temeraria como para que alguien osara a insultarme o a querer degradarme… Ya era intocable.

Durante la adolescencia, ya no sufría acoso, pero los maltratos psicológicos pasados comenzaron a hacer su efecto tardío. Me miraba al espejo y no podía ver ni rastro de belleza en mí. Me aborrecía de mí misma, de mi ser y juraba sentir el corazón desbordando de odio y dolor. Decía que compraría el colegio donde me maltrataron tan sólo para yo misma destruirlo… Me comportaba como una total atormentada.

Pero Dios me envió ángeles para curar el dolor. Una orientadora y una trabajadora social se encargaron de escudriñarme y sacar todo lo amargo de mí.  Me desbordé contándolo todo a mi modo, sin censura, lo expuse todo así como se desnuda el corazón. Y ellas me hicieron ver la otra cara de la desgracia.

No sabía que me había convertido en una fortaleza, no sabía que me había vuelto un roble que resiste el más violeto huracán.  Desconocía cuán especial era, que los demás veían mis cualidades y sólo se encargaban de opacarme resaltando cualquier defecto.  Como tampoco sabía que era “fea” por tener rasgos exóticos, como lo nombró una de las personas que me ayudó.  No sabía cuántas personas decían que mi nariz era perfectamente afilada y pequeña, que otros les fascinaban mis cejas negras con mis ojos negros, y que otras les fascinaba mi cabello rizo y azabache… Nada de eso lo creí al instante, pero lo confirmé cuando en escuela superior me ofrecieron participar en un concurso de belleza y cuando pregunté el porqué, me dijo: Por tus rasgos físicos, son raros… Ahí entendí que la orientadora no mentía. Luego entendí porqué tengo facciones raras, y es porque tengo ascendencia vasca y no lo sabía, pero ahora me enorgullezco de mis orígenes.

Años más tarde contacté a mi vieja amiga del colegio. Quien salió de allí al año de haberme ido, debido a que pasó una de las peores humillaciones y atentó contra su vida. Hoy día, aunque nos separe la distancia, seguimos siendo las mismas amigas. Mientras que los que me acosaban en el colegio escalan en estudios remunerados, el cabecilla que me humillaba hoy día es animador de un programa de televisión y mi familiar que era cómplice en esto, me sigue tratando indiferente… A pesar de todo, ya no les guardo rencor. ¿Por qué? El mundo da vueltas y Dios se encarga de poner las cosas en su lugar. Él ensalza al humilde y humilla al altivo. Fue una experiencia amarga, pero aprendí a perseverar por mi respeto y al final tuve la recompensa.

A todo el que haya pasado por bullying o lo esté viviendo, recuerda, nadie tiene derecho de denigrarte.  Si las autoridades no responden, ahora hay leyes que sí lo hacen (en mi tiempo no lo había y por eso, hice las cosas que hice). Eres valioso, y Dios no se equivocó al crearte.  No dejes que los defectos que te dicen todo el tiempo maten las cualidades que tienes.

Intolerancia: un mal social

Intolerancia: un mal social

¿Les ha pasado que exponen su opinión acerca de un tema y rápidamente aviva un debate intenso y acalorado? 

¿El debate se acalora tanto que hasta llegan a agredirse verbalmente?

¿Les ha pasado que cometes un error con una persona, ésta se lo toma personal y nunca acepta sus disculpas?

Si usted publica algún comentario en Facebook en relación a un tema controversial y todos les responden con palabras soeces para argumentar contra tu idea, entonces bien claro estás viviendo la intolerancia.

La intolerancia y la desconsideración siempre ha estado en el mundo, pero no sé si es manía mía, pero en estos últimos tiempos la he visto en su máxima expresión, diría que sobre abunda.

Te puede ocurrir que si trabajas atendiendo personas, notes que la intolerancia ahora abunda más.  La gente ya no resiste esperar algunos minutos en la fila porque se cuelan o sino susurran: qué lenta esta cajera… Cuando no ha pasado ni 10 minutos.

Al igual ocurre con las opiniones ajenas.  No puedes exponer tu opinión respecto a un tema trivial, así lo expongas con el mayor respeto posible, porque personas que no piensan igual que tú no saben argumentar y sostener su opinión si no es insultando a la persona… Las personas intolerantes tampoco saben debatir temas controversiales con respeto al prójimo, porque sólo piensan que su idea es la única válida.  Las diferencias de opiniones siempre existirán, lo único que hace la armonía es el respeto.

Entonces notamos que la razón por la cual estamos así es por intolerantes.  Si yo soy republicana, insulto al que defiende la democracia.  Si yo soy cristiana y juzgo a los pecadores, o si me enojo con mi prójimo por no compartir la misma opinión… Somos intolerantes, y por cierto, el padre de la intolerancia es el egoísmo, porque pensamos que nuestra opinión es la única que vale… Ahora digo, por eso es que vamos de mal en peor, por que por nuestra necedad nos cegamos en nuestro pensar y tomamos actitudes infantiles como éstas.  Ésta es apenas un mal social que a simple vista no se ve, pero ahí está.

Una política tan barata

Una política tan barata

Antes creíamos que el peor gobernador era el anterior, Luis Fortuño, pero como muchos de mis compatriotas creen que para solucionar el problema hay que votar por el partido contrario y termina ocurriendo lo mismo que dice el refrán popular:  Peor es el remedio que la enfermedad…

Ahora el gobernador incumbente, lo he creído peor que el anterior.  A la cañona nos metieron el IVU agrandado (11.5%),  cuando la clase media apenas les da la quincena para comprar lo básico para vivir día a día.  El Gobernador dice que el IVU agrandado es para “mitigar” la crisis fiscal… ¡Entonces simplemente está pensando en salvar el gobierno solamente y el pueblo que se jo#@ sangrándole el bolsillo! 

Hay más opciones para pagar las deudas de Puerto Rico, pero simple y sencillamente, al Gobierno no le interesa coger prestado para invertir en algo productivo para la Isla y que pueda pagar su deuda. Me podrán decir que la situación fiscal es una de emergencia y que por eso impusieron el IVU con esteroides, pero señores… para que Puerto Rico no llegara a este extremo, debieron tomar medidas desde mucho antes y simplemente dejaron todo acumularse. Milésimas de veces se ha propuesto impulsar la agricultura, apenas se ha hecho algo pero no le dan el ímpetu que merece.  También pienso que alguna ventaja debe tener el hecho de que Puerto Rico esté rodeado por todas partes de agua, tiene historia… tiene tantas áreas por explotar y simplemente los políticos ignoran deliberadamente éstas alternativas por que No quieren que Puerto Rico produzca… Ahora diré por qué.

Aclaro, que lo que diré a continuación, no es para ofender a nadie.  Mis opiniones no van dirigidas a los que siguen a estos tres partidos principales, sino a los líderes de nuestro país que también lideran éstos partidos.

Partido Nuevo Progresista (PNP): Ellos luchan por que Puerto Rico sea el estado 51 de Estados Unidos.  Ellos dicen sentirse americanos y creen que la salvación para Puerto Rico es que sea un estado de Estados Unidos… ¿Pero qué hacen ellos para llegar a su meta?  Creo que no hacen mucho. Con ir a patalear a Casablanca para implorar la estadidad no es manera. No solamente dominando el inglés, sino que también seamos un país tan productivo que Estados Unidos quiera hacernos parte de ellos… Sin embargo los estadistas de aquí no veo que sigan la fórmula de los americanos. ¿Acaso no han visto cómo a pesar de los tira y hala de los demócratas y republicanos, ante una amenaza a su país o algún problema, los políticos de los dos partidos se unen y trabajan mutuamente en favor del país? Pues es precisamente lo que falta aquí… Aquí los políticos estadistas, ante cualquier problema o crisis del país le echa la culpa al partido contrario y viceversa y no se unen para buscar una solución a su pueblo… Si éstos políticos quieren igualarse a los políticos gringos, entonces que trabajen en mutuo acuerdo… y es por eso que Puerto Rico no sale del hoyo.

Partido Popular Democrático (PPD):
Son el partido que se aferra a un viejo estatus que debe cambiar ya… El ELA funcionó en un tiempo dado, pero los tiempos cambiaron y Puerto Rico tiene que dar otro paso. Habían propuesto cambiar el estatus de la Isla por ELA soberano, el cual nos despegaría un poco de Estados Unidos y a la vez nos conduce a una posible independencia. Pero claro… muchos líderes populares se opusieron al ELA soberano por que atenta contra su misma politiquería… Si ese estatus puede conducirnos a la independencia, ellos no lo quieren, por que sin el ELA se extinguen ellos como partido… Principalmente, éstos políticos populares son los que no quieren que Puerto Rico sea productivo por que quieren seguir mamando los pechos de USA.

Partido Independentista Puertorriqueño (PIP): Este es el partido que más pena da. Los luchadores de la independencia en el pasado, eran líderes fuertes que hacían cuánto estruendo para pedir la libertad de Puerto Rico. Hablando ahora del PIP, también tuvo su gasolina con nitro en sus comienzos, pero al pasar los años parece que perdieron la razón real de su existencia como partido. Se han resignado a sólo vivir de los fondos electorales y nada más, sólo son pintura y capota, sólo son un nombre pero con un organismo casi inexistente… No los he visto levantarse y lanzar una campaña masiva a la generación actual para decirles a todos por qué Puerto Rico debe ser libre. Esos líderes repiten como el papagayo: ¡Puerto Rico libre! pero no hay una lucha real por lo que se profesa.

Personalmente, estoy a favor de la independencia de mi país, pero cuando me preguntan si soy “pipiola” digo: lo siento, ese partido no me representa. Ellos no luchan por mi país como realmente se merece

En fin, es por eso que no quieren que Puerto Rico produzca, por que los políticos sólo se rigen de su fanatismo por servir a un partido pero no sirven para trabajar juntos y sacar a Puerto Rico a flote. Por eso digo que la política de mi país es nefasta y barata.

Blanco y Negro, Bueno y Malo

Blanco y Negro, Bueno y Malo

Cuando tenía la tierna edad preescolar mi pensamiento era que una persona podía ser netamente buena o completamente mala. Al menos así pensé hasta mi adolescencia, cuando a medida que aumentaban mis relaciones sociales, me di cuenta que algunas personas tienen más defectos que virtudes y viceversa… por lo tanto descarté esa idea de los buenos y malos.  Pero ahora en mi adultez vuelvo a reafirmarme en mi primer pensamiento… Así como hay gente blanca, también hay gente TOTALMENTE NEGRA.

Ahora me doy cuenta que una persona puede tener defectos, quizás sobrepasan en número a sus virtudes haciéndonos pensar en lo peor de ese individuo… pero en el momento de los aprietos o de vida o muerte, esa persona tiene sentido humano ante el dolor ajeno y va a socorrerla.  Ése es el tipo de persona que la considero buena aunque tenga miles de defectos, pero la empatia y el sentido humano, es lo que dice que esa persona en el fondo no es malo, sino que predominan sus defectos.

En cambio, una persona que no se conmueve ante el dolor ajeno, se burla de las desgracias de otros, cualquier cosa que haga aunque parezca buena y siempre tenga una doble intención y sólo piensa en sí misma… Esa persona no es  buena.  Siempre tirará de su lado hasta que no pueda más, no importa cuanto los ayudes y aún así tiene la mente puesta en meterte el puñal tan pronto obtenga de ti lo que desea.

Precisamente ése es mi shock en estos momentos.  A veces pienso si seré la única o una de pocos que conocen a Satanás en cuatro cuerpos diferentes.  Esas personas que cuando los conoces aparentan ser lo más lindo y leal del mundo, te ofrecen una amistad y se hacen uña y carne… hasta que simplemente estropeas su segunda agenda sin querer y deciden hacerte la vida añicos sin parar, buscando tu destrucción sin cesar; invalidando así lo que una vez creíste fiel, sincero y que significó algo para ti.

Peor se siente cuando algún enemigo mayor comparte tu sangre.  Ese familiar que ríe de tu desgracia, está vigilando el mínimo resbalón que des y que cuando necesitas ayuda o socorro, en vez de ir por ti, sólo se sienta a ver como te hundes en la tierra movediza de tus problemas… Y dices: ¿De verdad mi familiar tiene algún aprecio por mí? ¡Yo no lo creo!  Y ni tampoco sentiría ganas de nombrarlo familiar mío por que la indignación pesa más.

En fin, los malos son los que carecen de empatía, misericordia, y sentido humano ante sus semejantes.